miércoles, 12 de noviembre de 2014

Cuento: Cómo nacieron los pirineos

Leyenda de origen europeo





Cuentan que Pyrene fue una bellísima ninfa, diosa de las aguas y de los manantiales, que acostumbraba a descansar a la orilla de un lago tranquilo y dicen que mientras los ruiseñores cantaban a su alrededor, ella se miraba reflejada en las cristalinas aguas y acariciaba dulcemente sus largos y rubios cabellos.

La paz y la calma llenaban la vida de Pyrene que, de vez en cuando, se sobresaltaba por las voces y el escándalo que formaban unos gigantes que vivían en las altas montañas. Ella sabía que aquellos monstruos salvajes querían destruir la tranquilidad de su valle. 

Pero al mismo tiempo se sentía segura porque un frondoso bosque impedía que sus enemigos se acercaran.

Un día unas nubes grises y oscuras amenazaron con descargar una tormenta de rayos y truenos, pero los malvados gigantes las agarraron con sus enormes manos y las arrojaron sobre el bosque que les separaba de Pyrene. Inmediatamente comenzaron a arder todos los árboles y la maleza se convirtió en llamas, sin que Pyrene pudiera evitarlo.

La noticia llegó hasta los oídos de Zeus, dios de dioses, que mandó a su hijo Hércules para que sofocara el incendio y rescatara a Pyrene del infierno. El hijo obedeció a su papá y llevó a la ninfa junto al mar para que pudiera descansar y recuperarse.



-Pyrene – le dijo – aquí estarás a salvo. Y Hércules regresó al valle para acabar con los malévolos gigantes.

-Tu valle se ha convertido en cenizas pero yo buscaré otro para ti – Le dijo al regresar a su lado.

-No, yo solo amo mi valle y quiero regresar a él.

Pero allí ya no hay pájaros, ni flores, ni mariposas, ni árboles… todo ha sido destruido por el fuego. Incluso el manantial arrastraba cenizas y sus aguas no eran cristalinas- Pyrene no pudo soportar aquel desastre y murió de pena al contemplar su valle deshecho.

Hércules recogió el cuerpo de la diosa para llevarlo a lo más alto de las cumbres y para que nunca fuera olvidada levantó allí el más hermoso de los monumentos: una gran cordillera montañosa que separa España de Francia. Y en su honor la llamó los Pirineos. 


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