miércoles, 9 de marzo de 2016

La historia de una amistad roja y azul

Imagen referencial, anime Ore Monogatari
¡Hola a todos! Tanto tiempo sin postear, ya lo extrañaba ¡Bienvenido de nuevo! En esta ocasión quiero compartirles una hermosa historia tradicional japonesa, probablemente ya la escucharon cientos de veces de una u otra manera pero no puedo dejar de querer tener constancia de que la compartí en mi blog. 

Pequeña reflexión antes de comenzar el cuento: 

En estos meses me he dado cuenta de la importancia de la amistad y de lo equivocados que estamos con respecto a ella. Pensamos que con estar rodeados de personas para salir, compartir y reír tenemos verdaderas amistades...no es cierto y no me van a creer hasta que les pase. La mejor manera de definir a un amigo es "esa persona que escoges para ser tu familia", esos son tus amigos, tus hermanos adoptados. 

En Venezuela establecemos una diferencia a través de los términos, les explico. Aquí le decimos "panas" a aquellas personas que conocemos y pueden convertirse en posibles amistades pero que no llegan aún a ese papel, es gente simpática, alegre, parecida o diferente a nosotros con la que nos gusta estar. Panas tengo muchísimos, amigos no. Los "compinches" son esas personas efímeras con las que pasamos momentos divertidos, salimos de vez en cuando o compartimos un interés.

Los amigos, en cambio son esos con los que hemos construido un vínculo emocional y que no importa por cuál situación pasen, el tiempo o la distancia: ellos siempre estarán allí. Puedes transcurrir meses sin ver a tu amigo y nada va a cambiar, se echarán sus cuentos, madurarán, crecerán pero el cariño y el amor (sí amor) queda intacto. No te dejes engañar por la gente que te dice "eres muy joven para entender la amistad" o incluso el amor porque los sentimientos y las emociones no tienen edad, tampoco te dejes engañar por la falsa amistad ese amigo que dice quererte pero vive de criticarte todo el tiempo sin aportarte nada y hacerte sentir mal ¡no es tu amigo! ¡Cuidado!

Lo que les digo en estas líneas suena super cliché pero la vida te va mostrando poco a poco las personas con las que debes quedarte, las que te tienden una mano con verdadera sinceridad. A mis amigos y también a mis panas les agradezco los momentos felices. 

Este cuento que les presentaré es especial, se llama "el ogro que llora" y es una historia que representa en unos sencillos párrafos algo tan espiritual y raro como la amistad. La recordé porque estaba viendo un anime llamado Ore Monogatari en donde los personajes principales se comparan con los papeles del ogro rojo y el ogro azul que son los protagonistas del relato. 

Sin más palabrería aquí el cuento.

El ogro que llora

Hace mucho, mucho tiempo, vivía a los pies de una montaña un ogro de aspecto muy feroz, con un cuerno en la cabeza y el cuerpo completamente rojo. Sin embargo, su corazón era bondadoso, y su mayor deseo era poder vivir en armonía junto con los habitantes del pueblo cercano. Pero estos, siempre que le veían, le tenían miedo y huían de él, y por eso el ogro rojo se sentía muy triste.

Así, un día decidió poner un aviso delante de su puerta:

"No soy peligroso en lo absoluto"

Pero al asomarse para colocar el cartel, una vez más, los aldeanos huyeron espantados. El ogro rojo se puso a llorar y rompió el cartel que había escrito.

En ese momento apareció un ogro azul conocido suyo, de aspecto igualmente feroz pero que era también muy bondadoso. 

-Hola, ogro rojo, ¿por qué rompes eso?

-Ay, ogro azul, había escrito este cartel para que los aldeanos vieran que no soy malvado y se llevaran bien conmigo, pero a pesar de todo, ellos me siguen teniendo miedo y huyen de mi cada vez que me ven.

-¿Tanto deseas ser amigo de los humanos? - preguntó el ogro azul.
-¡Sí! Parecen divertirse ¡Quiero divertirme también con ellos! - respondió ilusionado el ogro rojo.

-¿Ah, sí? Pues mira, se me ha ocurrido un plan genial. Ven conmigo al pueblo.

-Es inútil, ogro azul, los aldeanos están asustados y por mucho que intentes hablar con ellos no van a comprender si tienes o no buenas intenciones... seguramente huirán también de ti.

-Justamente de eso se trata, en cuanto vean lo bueno que eres, se convencerán y dejarán de tenerte miedo -afirmó y prosiguió a explicarle a su amigo el plan -Vamos a hacer lo siguiente: yo entraré en el pueblo fingiendo ser muy malvado y haré como que voy a atacarles. Entonces apareces tú para defenderles, me pegas, y me haces huir.

-¿De verdad te tengo que pegar?

-Eso es, me das una buena paliza. Debes fingir que soy el malo.

-No puedo hacer algo así.

-Tienes que hacerlo, ya verás cómo después las cosas te van mejor y te llevas bien con los aldeanos. ¿Has entendido? Me pegas bien fuerte y me haces huir.

Y así lo hicieron los dos ogros. El ogro azul fingió atacar a los aldeanos, y el ogro rojo salió corriendo tras él para atraparlo y golpearlo. El plan salió como lo pensaron.

-¡Ogro malvado, como vuelvas a molestar a esta gente, verás lo que es bueno! - gritaba el ogro rojo, golpeando al ogro azul.

-Ay, perdón, perdón - respondía el ogro azul.

Y así continuaba gritando el ogro rojo mientras perseguía y golpeaba al ogro azul. Los aldeanos, al ver esto, lo comentaron entre ellos con admiración, y al ver que el ogro rojo les defendía, dejaron de tenerle miedo. 

Por primera vez, el ogro rojo recibió en su casa a la gente del pueblo. Hombres, mujeres, niños y ancianos, todos iban a verle sin miedo, y el ogro estaba todo el rato muy ocupado, salía a recibirles, hacía té y servía dulces. El ogro estaba muy contento porque por fin se llevaba bien con los aldeanos.

Pasó el tiempo, y cierto día, el ogro rojo se acordó de su amigo, el ogro azul.

-¿Qué habrá sido de mi amigo? qué ganas tengo de verle... Es gracias a que él fingió ser malvado, que ahora me llevo tan bien con la gente de la aldea. Debería ir a verle para darle las gracias por lo que hizo.

Y el ogro rojo viajó y recorrió largos camino hasta llegar por fin a la casa de su amigo el ogro azul en medio de la montaña, pero al llegar allí, descubrió que la puerta estaba cerrada y clavada con maderas, y sobre ella había una carta dirigida a él. Al leerla, los ojos del ogro rojo se inundaron de lágrimas.

Para el ogro rojo: 
Ahora que por fin has logrado ser aceptado por los aldeanos, si supieran que eres mi amigo, ellos volverían a tenerte miedo, ¿no crees? Por eso es mejor que me vaya para siempre y que no te vean conmigo, así podrás continuar en tan buena armonía con la gente del pueblo. De parte de tu amigo, el ogro azul.

Y, recordando a su generoso amigo, el ogro rojo vertía más y más lágrimas sin poder contenerse.

Fuente de la historia aquí

FIN


Nota importante:
***Por cierto, antes de irme les comento que mi hermano Miguel Barrios ¡abrió un blog! Le gusta mucho escribir, tiene catorce años y está publicando su primera historia en ese espacio. Su blog se llama Nisenoyume y el nombre de su obra es "Colorless World". No dejen de visitarlo y apoyarlo a que siga publicando ya que en esto de escribir todo consiste en práctica y constancia, estoy muy feliz de que se atreva a compartir sus escritos en internet (algo que yo no habría nunca nunca a su edad).

Un vistazo a su blog Nisenoyume



MUCHAS GRACIAS POR QUEDARTE HASTA EL FINAL. NOS LEEMOS.


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