lunes, 2 de marzo de 2015

Cartas de un asesino #1: Máscara


Este es el comienzo de una serie de relatos que giran en torno a asesinos, este es el primero que escribí y tiene una segunda parte con la historia completa aunque antes de leerla hay tienen que conocer esta primera carta de un asesino 
***
Caras escondidas entre las cajas aparecen sollozando en mis pensamientos. Nunca podré olvidar la sensación que recorrió mi cuerpo al encontrar las respuestas que tanto busqué. Dicen que si buscas encuentras y eso es dicho y hecho para mí.

Afuera hacia un calor intenso, la gente paseaba por la calle con el estrés en sus espaldas, empujando, quejándose de sus vidas, cuando no saben la suerte que tienen de estar vivos, de no sufrir una muerte terrible y agónica, pero quien sabe, nadie conoce la vida de los demás.

No te distraigas, ten cuidado. Una cuidadosa nota dirigida a mí.

Ese espectro en las sombras, esa pesadilla nocturna. Eres tú. Asesino de mis pensamientos, tus acciones marcan mi vida como hierro caliente sobre mi piel.

Todas aquellas muertes pesan sobre mi conciencia, un monstruo vive en mí, no soy el responsable, pero siento la culpa, por ser yo el precursor de tan infames crímenes, me condeno. Me condeno a morir, me condeno a penar. Ahora sé con certeza que existe esa parte en mí, una sombra, esa parte que pese a todo me ayuda a sobrevivir.

Nadie es completamente perfecto ¿No? Eso me decía a mí mismo, pero tal vez existan errores y acciones que no se pueden cometer, que no se pueden remediar. Por eso, hoy he decidido transitar por la vía correcta, no deseo sufrir más, porque esta parte de mi no se puede quitar.
  
No te distraigas, ten cuidado. Sin remedio esa parte acaba conmigo, me consume lentamente.

Aprenderé a vivir con este monstruo, me digo…pero cada gota de sangre derramada, cada grito de sufrimiento en mis pesadillas, me hace ser débil y a él lo fortalece. Eso me hace pensar que la guerra está casi ganada. No puedo permitirlo…este mal, no puede ser controlado, tengo que detenerlo, necesito detenerme. Solo encuentro una forma lógica de parar a ese sanguinario, combatir, sangre con sangre.

¡Morir! Terminar de una vez con ese monstruo del mal, hacerlo de manera estética, dejarle una carta a mi novia, un mensaje a mis amigos, una nota a mi madre tratando de explicarle, si es necesario 100 veces, que ella no tiene la culpa, que esta cosa creció en mi cabeza; independiente, fuerte, despiadado…y que al fin acabo con su hijo, con el verdadero.

No queda más que decir adiós. Les adjunto esta carta como prueba de su crimen, que debo decir también fue el mío. Yo, Robert Cavell, soy culpable de los 6 asesinatos de esas mujeres y de las torturas aplicadas con anterioridad a las víctimas, no existieron más cómplices. Sólo yo.

El modus operandi era simple, jóvenes confiadas que pedían un aventón, yo era un tipo de confianza, así que no era difícil atraparlas. El monstruo se volvía incontrolable y de repente despertaba en medio de lagunas mentales y de sangre fresca. Cuerpos colgados en las paredes, como reses. Una imagen impresionante para ustedes agentes, créanlo, para mí también.

La carta va dirigida principalmente a ti, espectro. Dicen que el que ríe de último ríe mejor, pues JA JA esta vez, la última risa fue mía. Esta noche me despido de ti, asesino que vives en mí.

C.V.R.W


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